martes, 9 de diciembre de 2014

El sistema músculo - esquelético

El sistema músculo - esquelético: 
conceptos generales y patologías frecuentes
El cuerpo posee una estructura mecánica responsable de proteger los órganos internos, colaborar con el movimiento y cumplir con otras funciones fisiológicas de gran importancia en el metabolismo de minerales. Esta estructura es lo que denominamos esqueleto (formado por 206 huesos) y es un sistema muy complejo que se encuentra en proceso continuo de reformación, forma tejido óseo nuevo y elimina el antiguo. Este proceso se debe a factores metabólicos. A su vez, los huesos se constituyen gracias a la acción de los distintos tejidos (óseo, cartilaginoso, conectivo denso, epitelial, adiposo y nervioso). El conjunto estructural integrado por huesos y cartílagos se denomina sistema esquelético

Por otro lado, el sistema muscular es el conjunto de los más de 650 músculos que encontramos en el cuerpo humano. Su función principal es generar movimiento (voluntario o involuntario), por tanto, es el encargado de permitir que el esqueleto se mueva, mantenga su estabilidad y su forma. En los vertebrados, el sistema muscular se controla a través del sistema nervioso; sin embargo, hay músculos (como el cardíaco) que funcionan de forma autónoma. El 40% del cuerpo humano está formado por músculos. 

El compuesto de ambos sistemas, es lo que nombramos sistema músculo – esquelético.
En esta parte del blog nos centraremos en la fisiología y las patologías más frecuentes de dicho sistema.
Fisiológicamente, el sistema músculo – esquelético cumple con cinco funciones distintas: 

De sostén
El esqueleto constituye el chasis rígido del cuerpo en el que se insertan los demás tejidos y se apoyan los órganos blandos del organismo.
De protección
Protege los órganos vitales localizados en sus cavidades.
De movimiento
Los huesos y las articulaciones actúan como palancas cuando los músculos insertados en ellos/as se contraen, facilitando el movimiento.
De hematopoyesis
La médula ósea produce las células sanguíneas (eritrocitos, leucocitos y plaquetas).
De reservorio
En los huesos se almacenan sales minerales como calcio, fósforo, magnesio y sodio.

Ü  Formación y reabsorción del hueso
El proceso de formación del hueso se llama osteogénesis y es un procedimiento que se produce de forma continua por la acción de osteoblastos, que sintetizan fibras colágenas y matriz ósea, lo que favorece al proceso de mineralización durante la osificación. Cuando los osteoblastos maduran, se convierten en osteocitos, que se encargan de mantener el tejido óseo.
Los procesos de osteogénesis predominan durante la infancia y la adolescencia; sin embargo, durante las demás etapas de la vida los procesos de formación – destrucción del hueso están en continuo equilibro.

Ü  Metabolismo del calcio y el fósforo
El tejido óseo tiene una gran capacidad para almacenar y liberar, cuando es necesario, grandes cantidades de sales minerales de calcio y fósforo, contribuyendo al mantenimiento de la concentración normal de iones calcio y fosfato en el plasma y en los líquidos extracelulares. En la regulación del tejido óseo intervienen glándulas como la hipófisis, el tiroides y el paratiroides, además de la vitamina D, el aparato digestivo y el riñón. Los osteoblastos y los osteoclastos son los vehículos del proceso.
Ü  Transmisión del impulso nervioso y contracción del músculo esquelético
En los extremos de las fibras nerviosas encontramos unas ramificaciones que constituyen la placa terminal; ésta, se invagina sobre la fibra muscular y queda fuera de su membrana. Esta invaginación de la membrana forma lo que denominamos el canal sináptico. El espacio que se halla entre la placa terminal y la membrana muscular es la hendidura sináptica. El conjunto formado por la fibra nerviosa (membrana presináptica), la hendidura sináptica y la fibra muscular (membrana postsináptica) forma la unión neuromuscular.



§   Transmisión del impulso nervioso
Cuando un impulso nervioso llega a la placa terminal, se liberan las vesículas de acetilcolina que se dirigen a la fibra muscular (a través de la hendidura sináptica) donde son destruidas por la enzima acetilcolinesterasa, haciendo que el impulso nervioso llegue hasta la membrana muscular. Este conjunto de acciones configura el inicio de la contracción. El impulso nervioso hace que los iones calcio se muevan desde el líquido extracelular hacia la placa terminal, lo que produce una liberación de acetilcolina.
§  Contracción muscular
Se lleva a cabo tras un período inicial de latencia. Durante el proceso de contracción, los filamentos de actina (finos) se deslizan entre los filamentos de miosina (gruesos). Ambos quedan superpuestos: la miosina interacciona con la actina, tirando los filamentos finos hacia el centro de cada sarcómero, lo que produce su acortamiento. Si en un órgano muscular esquelético se acorta el suficiente número de fibras musculares, se acorta el propio músculo y se produce la contracción. Para que este mecanismo se produzca es necesaria la fijación del calcio y la acción de la energía, que se obtiene de la oxidación de la glucosa y de las grasas.
La relajación del músculo constituye la inversión del mecanismo: se inhibe la fijación del calcio y la interacción entre los filamentos de actina y miosina (finos y gruesos respectivamente). 
En cuanto a las patologías más frecuentes en nuestro sistema músculo – esquelético, podemos diferenciar aquellas que afectan a los huesos, a las articulaciones y, finalmente, aquellas que dañan a los músculos.



A.      HUESOS
§  Osteoporosis
Es la atrofia del esqueleto óseo. Puede ser d origen primario (causa desconocida) o secundario (enfermedades metabólicas). Se produce por un desequilibrio entre la destrucción y la formación del hueso. Suele producir dolores de espalda, deformaciones en la columna vertebral, fracturas en zonas frágiles del organismo y manifestaciones cutáneas.
§  Osteoesclerosis
Se trata de una enfermedad opuesta a la osteoporosis. Produce un aumento del grosor de los huesos debido a la formación, reestructuración o bien necrosis ósea. Suele comportar astenia, adelgazamiento, dolores óseos y articulares así como alteraciones neurológicas.
§  Osteomielitis
Constituye una inflamación del hueso debido a una infección bacteriana que puede llegar hasta el hueso por diseminación hepática, por traumatismos o por extensión de las zonas contiguas. Sus síntomas son: fiebre, dolor, espasmos musculares, hipersensibilidad local y, en ocasiones, eritema.
§  Osteomalacia
Es una enfermedad generalizada que se caracteriza por la disminución de la cantidad de calcio en los huesos. También se llama raquitismo de la edad adulta dado que se debe a una falta de vitamina D. Suele comportar dolor en los miembros y espalda, una sensación de fatiga y puede llegar a producir dificultases en la marcha y deformaciones en la columna vertebral, el tórax, la pelvis y los pies.
§  Enfermedad de Paget / osteopatía deformante
Es una alteración crónica progresiva de los huesos que se caracteriza por presentar una destrucción total y patológica de su estructura, debida a un déficit de mineralización. Suele afectar en mayor parte a hombres de edad avanzada, en zonas del esqueleto sometidas a esfuerzos mecánicos (sacro, fémur, tibia…). Presenta deformaciones de las extremidades inferiores y columna vertebral además de un agrandamiento de los huesos temporales del cráneo. Suele ser asintomática, por lo que se diagnostica a través de radiología.
§  Neoplasias
Son tumoraciones que afectan a los huesos. Pueden ser benignos (poco frecuentes à osteomas, fibromas y condromas) o malignos (tienen un desarrollo progresivo que cursa con dolor y síntomas generales).

B.       ARTICULACIONES
§  Artritis
Es la inflamación de las articulaciones. Puede ser de carácter agudo (muy intensa pero de corta duración) o bien de carácter crónico (de intensidad moderada pero de larga duración.


§  Hernia de disco
Es la protusión del núcleo gelatinoso o del anillo fibroso del disco intervertebral, que puede llegar a comprimir raíces nerviosas. Según el grado de desplazamiento del disco, encontramos tres variedades:
-          Prolapso: rotura parcial del anillo fibroso.
-          Extrusión: rotura total del anillo fibroso pero el núcleo está retenido.
-          Secuestro: el núcleo atraviesa el anillo y los ligamentos que lo envuelven, quedando libre en el canal vertebral.
Las hernias suelen ser más comunes en la zona lumbar, siendo el origen de la mayoría de ciáticas.

§  Artritis reumatoide del adulto
Es una inflamación crónica, progresiva y poliarticular de causa desconocida y carácter deformante, que afecta mayoritariamente a las articulaciones de las manos y los pies, provocando deformidades como desviaciones de los dedos y alteraciones en las zonas periarticulares.
§  Espondiloartritis anquilopoyética
Es una inflamación crónica que afecta a las articulaciones interapofisarias de la columna vertebral, las articulaciones cartilaginosas y a los ligamentos intervertebrales. Suele aparecer en adultos jóvenes del sexo masculino.
§  Artrosis
Es una enfermedad degenerativa articular que cursa sin inflamación, caracterizada por producir un pinzamiento del cartílago hialino, remodelación ósea y sinovitis secundaria, debido a la degeneración del cartílago hialino y a la alteración del hueso subcondral. Suele afectar a mujeres mayores de 45 años.

§  Gota
Se conoce con este nombre a un grupo de enfermedades que se caracteriza por la existencia de hiperuricemia, formación de cristales de urato sódico (que aparecen en el líquido sinovial), formación de tofos en la articulación del dedo gordo del pie y alteraciones renales.

C.      MÚSCULOS
§  Distrofias
Se trata de una atrofia progresiva de los músculos sin que haya una lesión aparente en la médula espinal. Suelen ser de carácter hereditario. Los músculos afectados se debilitan progresivamente, lo que impide que éstos realicen correctamente su contracción – relajación, lo que suele llevar a una incapacidad completa.

§  Miopatías metabólicas
Se trata de un trastorno muscular desencadenado por la alteración del uso de la glucosa y ácidos grasos como fuente de energía. Producen síndromes agudos de mialgia, miolisis y mioglobinuria, que se acompaña de debilidad muscular crónica y puede dar lugar a la aparición de calambres.
§  Miastenia grave
Se refiere a un trastorno autoinmune asociado a la deficiencia de los receptores de acetilcolina en la placa terminal, hecho que altera la conducción del impulso nervioso hacia las fibras musculares. Puede ser de carácter generalizado o bien afectar selectivamente a los músculos oculares.


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